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Corazón azul

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Contra la trata de mujeres
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Gitanas

miércoles, 28 de octubre de 2009

Se celebró en Alicante el Primer Congreso Nacional de Mujeres Gitanas, donde más de 300 mujeres de esta etnia reivindicaron sus derechos. En España todavía ser mujer y, además, gitana supone una doble discriminación, por eso ellas se han reunido porque son conscientes de que tienen que iniciar el camino que otras muchas mujeres iniciaron hace más de 30 años. Un camino arduo pero no imposible, como afirmó Alexandrina da Fonseca, que es la coordinadora del Área de Mujer del Instituto de Cultura Gitana. “Hoy es el día de dar con el puño en la mesa para decir que esto es lo queremos”. Y quieren decírselo no sólo a los poderes públicos, sino a toda la sociedad y a su propio pueblo. Porque es posible la tradición si se respeta la igualdad de oportunidades para las mujeres.

El objetivo de este I Congreso nacional de Mujeres Gitanas es muy importante ya que lo que quieren es dejar claras sus intenciones de buscar la integración y la libertad. Ha sido un Congreso que nos ha permitido realizar una reflexión sobre el pasado de las mujeres gitanas, su situación actual y los retos que tenemos de cara al futuro. Un futuro esperanzador dónde las próximas generaciones de mujeres gitanas encuentren menos dificultades y más oportunidades que sus madres o abuelas.

Queda mucho camino por andar pero no quiero dejar de mencionar que el Gobierno Zapatero ha apostado por las gitanas y gitanos de España, para ello ha creado el Consejo Estatal del Pueblo Gitano, ha puesta en marcha la Fundación Instituto de Cultura Gitana y el Consejo para la promoción de la Igualdad de Trato y no discriminación de las personas por origen racial o étnico. Continuaremos trabajando pues y, por ello, en esta Legislatura se presentará la Ley de Igualdad de Trato cuyo objetivo final será: extender la protección frente a la discriminación por cualquier motivo, condición o circunstancia personal o social, y en todos los ámbitos. Mientras tanto, enhorabuena a las mujeres gitanas por este paso histórico y me sumo al lama que repetimos durante el Congreso: “Todas juntas. Sin miedo a la libertad”



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Reconocimiento

miércoles, 30 de septiembre de 2009
Se celebra el Día Internacional de las Personas Mayores, y quiero reconocer a los más de 7 millones y medio de personas mayores que existen en España, esto es, más del 17% de la población. Es este Día Internacional que se celebra cada Primero de Octubre una buena ocasión para hacer unas cuantas reflexiones.

Así, la realidad de las personas mayores dista mucho de la imagen estereotipada que se proyecta sobre ellas. Las personas mayores tienen mucho que ofrecer y para que la premisa de Naciones Unidas de “una sociedad para todas las edades” sea una realidad es preciso acabar con la discriminación por razón de edad. Esta se alimenta de los estereotipos que presentan a las personas mayores como inactivas e incapaces, cuando no como una “rémora social y económica”, transmitiendo una imagen peyorativa. Pues bien, la fórmula para acabar con esta imagen es recuperar el respeto para las personas mayores, es ofrecerles vías para compartir sus conocimientos, de participación, de voluntariado y de ocio activo que, por sí mismos, destaquen el atractivo, la diversidad, la creatividad de las personas mayores y su contribución vital a la sociedad.

Soy consciente, además, de que las mujeres mayores sufren una doble discriminación: la discriminación por razón de edad y la discriminación de género. Bastan unos pocos datos para ilustrar esta afirmación: el 85% de los cuidadores familiares son mujeres –por lo que sería más correcto hablar de cuidadoras-, y buena parte de ellas son mujeres mayores. Así, la Ley de Autonomía Personal y de atención a las personas en situación de dependencia en buena medida va a beneficiar a las mujeres. Pero no podemos negar que hay que seguir mejorando la situación de las mujeres mayores, especialmente la mejora de las pensiones de viudedad,

Tenemos que interiorizar que las personas mayores quieren seguir siendo autónomas, quieren que se tenga en cuenta su esfuerzo, sus conocimientos y su experiencia en una sociedad de la que necesariamente tienen que formar parte activa; una sociedad en la que tienen que participar tanto en el ámbito política, cultural, social, económica... Porque es de justicia que esto sea así. Las mujeres y los hombres mayores son ciudadanos de pleno derecho. Hagamos, pues, un esfuerzo en defender una sociedad intergeneracional como garantía de futuro y justicia social.

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¿Dónde estamos?

viernes, 13 de marzo de 2009

¿Dónde estamos los hombres mientras se manifiestan las mujeres contra la discriminación y la violencia? Una reivindicación que debería ser asumida mayoritariamente por los hombres, y aún no lo es en plenitud. Unas manifestaciones que lo son de un movimiento de liberación de las mujeres que nos libera –también- a los hombres, por lo que tendríamos que estar siempre en las concentraciones públicas y dar un paso adelante, convirtiéndonos en parte de la solución a un problema que avergüenza.

El machismo es fruto de un perverso sistema que discrimina a las mujeres en beneficio de los hombres; un sistema que algunos aún defienden y justifican. Sólo si los hombres damos una respuesta clara y acompañamos a las mujeres en su lucha, que es también la nuestra, podremos acabar con la lacra de la discriminación y la violencia hacia las mujeres. Así, un año más, en las manifestaciones del 8 de Marzo, y en otras tantas donde se condena la violencia hacia la mujer, la presencia masculina es escasa. No estamos. Y no me explico la falta de apuesta de los hombres más que desde un machismo inconciente que nos impide entender bien que las mujeres que son discriminadas o mueren a manos de sus parejas, ex parejas, maridos o amigos no son otras que nuestras madres, hermanas, amigas o compañeras de trabajo.

No sé que más debe pasar para que los hombres nos movilicemos masivamente, de una vez por todas, contra el machismo en cualquiera de sus manifestaciones, esto es, cuando se discrimina, minusvalora o mata a la mujer por el hecho de serlo. No valen ya sólo las palabras, nuestra presencia en la calle es política y más necesaria que nunca: nosotros mismos tenemos que ser el cambio que queremos ver. Y para ver ese cambio es fundamental que se nos vea manifestándonos junto a las mujeres, en caso contrario podemos convertirnos en colaboradores por dejación de aquello que decimos detestar.

En cualquier otra manifestación la presencia de los hombres es cuanto menos equilibrada, por no decir mayoritaria. Entonces… ¿qué nos pasa? ¿dónde estamos mientras las mujeres se manifiestan por un mundo donde quepan ellas y nosotros en igualdad?

In & Out

sábado, 20 de diciembre de 2008

La ampliación de derechos es siempre bienvenida, y esta semana hemos asistido a dos buenas noticias para quienes defendemos la libertad y la igualdad. Así, el Ministerio de Sanidad ha anunciado que va a posibilitar que las parejas de mujeres casadas puedan acceder a las técnicas de reproducción asistida con las mismas garantías y derechos que los matrimonios heterosexuales. De esta forma se posibilitará la donación de óvulos dentro de la propia pareja. Enhorabuena. España de nuevo entre los países más avanzados del mundo.

También esta semana hemos conocido la iniciativa del Gobierno francés, ante la ONU, para despenalizar la homosexualidad en todo el mundo. Una valiente iniciativa que fracasó en sus anteriores propuestas presentadas por Brasil y Noruega, y que tiene como finalidad un compromiso mundial a favor de la despenalización de la homosexualidad entre personas adultas. No olvidemos que noventa países del mundo condenan estas relaciones sexuales, y seis de ellos con la pena de muerte. Por tanto, estamos hablando de una cuestión de derechos humanos.


Lamentable ha sido la reacción del Estado Vaticano (a la que seguro se sumará Arabia Saudí, Irán, Nigeria…), que ha mostrado, una vez más, su increíble interpretación del derecho a la vida, la dignidad y la justicia. Puedo respetar, aunque no compartir ni apoyar, que el Vaticano se oponga al reconocimiento de las parejas del mismo sexo, a la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, al uso del preservativo, a las técnicas de reproducción asistida, al divorcio, a la Educación para la Ciudadanía, a la investigación con células madres para curar enfermedades o su más reciente oposición a la Convención de la ONU sobre discapacidad… pero me parece una falta de humanidad que se oponga a que las relaciones homosexuales entre personas adultas dejen de ser perseguidas con cárcel o con pena de muerte.

Me parece inadmisible, como también me lo parece el hecho de que lo haga un Estado que, a día de hoy, no ha aceptado los contenidos fundamentales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos tras 60 años de vigencia, que no ha firmado ni el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ni el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; pactos que se convirtieron en cuerpo legal obligatorio para los Estados firmantes de la Declaración de 1948.