
El preservativo es el método más eficaz para prevenir el VIH/Sida, aunque Benedicto XVI lo niegue. Y es que el Papa, con ocasión del viaje que realiza a África, ha señalado, en un ejercicio de irresponsabilidad extrema, que el uso de preservativo “aumenta el problema” de la extensión de esta pandemia que asola el continente africano. Un continente donde quiero recordar que se encuentran las dos terceras partes de los 33 millones de personas que viven con el VIH en el mundo. Especialmente graves son las declaraciones del Papa cuando se dirigen a una población, como la de África subsahariana, que concentra el 67% de todos los casos mundiales y el 72% de los fallecimientos a causa de esta enfermedad. De auténtico peligro para la salud pública podemos calificar estas declaraciones, cuando van dirigidas a países donde la tasa de seroprevalencia a esta enfermedad supera el 60% de la población y el preservativo no es utilizado por el 90% de las personas que mantienen relaciones sexuales.
Muchos habríamos deseado que el Papa hubiera centrado su mensaje en los verdaderos dilemas éticos y morales que se producen en un continente como el africano, tales como el hambre, la guerra, la corrupción, el machismo y las dictaduras que impiden su desarrollo, o la práctica tan extendida de la mutilación genital femenina que provoca dolor, sufrimiento o muerte a miles de mujeres. En lugar de esto, Benedicto XVI ha tratado de tirar por tierra los esfuerzos sanitarios y preventivos que desde hace años realizan todos los organismos internacionales, gobiernos y ong´s en África. Las declaraciones de Benedicto XVI son verdaderamente lamentables y condenables.
