Quiero solidarizarme con la cantante saharaui Mariem Hassan, “la voz del desierto”, que fue agredida por cinco jóvenes al grito de ¡Sáhara marroquí!, solamente porque vestía la melfa, traje típico de las mujeres del Sáhara. Condenar este acto intolerable de violencia perpetrado por cinco jóvenes que, además, agredieron a los acompañantes de Mariem, esto es, a la bailarina y percusionista Vadiya Mint El Hanevi y al guitarrista Lamgaifri Brahim.
Mariem canta en hassiana, la lengua saharaui, canta a la causa de un pueblo que ha sufrido y sufre aún demasiado. Canta al sufrimiento de un pueblo que necesita que, cuanto antes, se llegue a un acuerdo definitivo en el que, bajo el amparo de Naciones Unidas, se garantice el derecho del pueblo saharaui a expresarse en libertad sobre su autodeterminación.
Quiero acabar con unas palabras de Mariem: "La música representa nuestra herencia más valiosa y protege nuestra existencia. Los saharauis no sobrevivirían sin la música...”.

