Yo también quiero TRANSformar Madrid

Corazón azul

Corazón azul
Contra la trata de mujeres

Leopoldo Alas

miércoles, 5 de noviembre de 2008



Imágenes del homenaje a Leopoldo: Pedro Zerolo con distintos compañeros de Arnedo



En Arnedo (La Rioja), se celebró un acto en memoria de Leopoldo Alas. Polo siempre presumía de que “me nacieron en Arnedo” y allí precisamente, en el número 3 de la calle Libertad donde nació, comenzó el homenaje promovido por la, recién creada, Asociación Cultural Alas. Tras descubrir una placa con su nombre -que queda unido para siempre a la Calle de la Libertad-, una veintena de sus amigas y amigos, poetas muchos de ellos, además de su madre Maricarmen, su padre Ramón y sus hermanas Olga y Estela, y Amelia, repasamos algunos de los poemas, y parte de la prosa, de su magnífica obra: El triunfo del vacío, Los palcos, La procesión del miedo, Los andenes o El concierto del desorden… Allí estuvimos Pepe Infante, Javier Lostalé, Fernando del Moral, Pedro Lacalle, Ruth Toledano, Luis Martínez de Merlo, Carlos Borsani, Ana Rosetti, Vampirella y tantos otros, así como Tino y Cristina que pusieron música a unos de su poemas, y Boris Izaguirre o el Ministro de Cultura a través de mensaje grabado.

Polo apareció en algún vídeo de los que se proyectaron y nos volvió a hacer reír con su fino y cáustico humor. Allí estaba Leopoldo bien vivo, porque Polo era y es pura vida.

"Los trenes sólo pasan
cuando no se los espera, y nos sorprenden:
hay que agarrarse a los trenes con las uñas
cuando pasan por delante,
aunque te den la espalda,
hay que montarse en marcha
porque los trenes no paran,
eres tú el que estás parado
con la maleta cerrada".
(Fragmento de Los Andenes)

Leopoldo Alas se marchó, pero lo hizo en su tren. Sabía que la vida es un tren que pasa, que no espera, que a veces ni siquiera para. Sabía, muy bien, que en ese tren hay que montarse, agarrarse a él hasta con las uñas si fuera preciso… Y Leopoldo se subió, y en cada uno de sus vagones y en cada una de sus sillones, nos dejó siempre una reserva para todos sus amigos… Amigas y amigos que vivimos a Leopoldo como un ser sincero, inquieto y noble, delirante, contradictorio, verbal, inteligente, abierto... Y así, en medio de estas polaridades, nos ha dejado estampado su recuerdo y su presencia en nuestras vidas.

No puedo –ya me gustaría-, traducir en palabras la riqueza de una vida plagada de narraciones, de sentimientos, de anécdotas, de espíritu de lucha, de activismo, de pulsión política republicana y de izquierdas... de pertenencia a la vida misma. La escritura, a estos efectos, no lo aguanta todo. Como dice una amiga, la escritura no basta, la vida la rebasa.

Palabras estas, pues, que no buscan otra cosa que trasmitir el cariño que muchos le teníamos y le tenemos a Polo. Palabras estas con las que manifiesto, también, el dolor y la pena que tengo.

En una esquina de cualquier andén, en silencio, tranquilo, está mi amigo Leopoldo, con papel y pluma en mano… seguramente viendo pasar un tren con alas.

2 comentarios:

raquel dijo...

¡Hola!, supongo que lo más maravillovo de la creación artística es que cuando parece que ya nada es posible, el pensamiento expresado a través de sus múltiples y variopintas maneras, siempre nos otorga una nueva posibilidad capaz de sorprendernos y hacernos reflexionar, y por tanto nos invita a ver que las cosas también pueden ser de otra manera, esto es lo que siento cuando leo unos versos como los de este autor, a quien por cierto, tengo el placer de conocer por primera vez. Me gustaría que se dedicáse mucho más tiempo, en televisión, por ejemplo, a la expresión artística, imprescindible para el desarrollo de una sociedad fructífera y libre.

camaleon dijo...

Hola Pedro.

Nos conocemos pero no nos concemos. Tú ya sabes cómo es eso de ser hombre público y no recordar pequeños eventos de la vida. También tenemos amigos comunes. Pero todo eso es vano como el aire, ¿verdad?
Me alegra que tengas un blog tan nutrido. Pero me alegra mucho más esta entrada sobre Leopoldo. Te tenía por una persona un poco superficial, pero reconozco mi herror de apreciación y te pido disculpas.
Hoy estoy más contento al saber que hay mucha gente recordando a este querido amigo inmenso.
Suerte.