
Cada vez son más las personas integradas en las organizaciones de acción social y de otros ámbitos, que participan en proyectos dentro y fuera de nuestras fronteras. Una sociedad democrática tiene que ser una sociedad participativa; una sociedad que apueste por el voluntariado será siempre una sociedad más participativa y más democrática. Así, el Tercer Sector seguirá creciendo en impacto social, político, económico, y en credibilidad, si seguimos apostando por él y por todas aquellas mujeres y hombres que, como cooperantes, dedican su trabajo y profesionalidad a mejorar las condiciones de vida de los países menos desarrollados, en situación de conflictos armados, catástrofes naturales, atención a los colectivos desprotegidos o luchando contra la pobreza, la discriminación y la exclusión.
En España, la cifra de personas comprometidas con labores de voluntariado y humanitarias es cada vez mayor, siendo aproximadamente un millón de voluntarias y voluntarios los que aportan su solidaridad, especialmente en estos tiempos de crisis. Por ello, hay que reconocer el papel de las organizaciones sociales ante la crisis económica, estableciendo redes de apoyo para complementar la protección social dirigida a los sectores más desfavorecidos de nuestro país y del mundo entero.
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